Jamás entres a un supermercado ciego de porros” Proverbio cannábico

Después de tanto tiempo sin estar por estos lares (para la gente que me lee, creo que me puedo permitir hasta cagarme en los muertos de alguien.. total, no se va a dar cuenta) vuelvo con otra experiencia no menos patética y jocosa que las anteriores aquí narradas.

Ayer estuve toda la tarde en la facultad haciendo un puto trabajo acerca de como tratar a gente con hiperactividad.. Es una puta mierda, porque hay que tener un cuidado asombroso para programar actividades para niños especiales/errores de la naturaleza/notaalospadres:haberusadocondónpardegilipollas,ahoraosjodeis :D. En fin, nos aburrimos un montón y lo mandamos a tomar por el abismo rodeado de la zona perianal, y nos fuimos a echarnos un piti de yerbajo 😀 y hablando y hablando.. pues luego cayó otro.. y otro más. Total, que nos pusimos ciegos como grecas.. y nos entró un hambre del carajo.

Yo tenía que coger el bus para llegar a mi piso, y de camino, nada mas bajar en mi parada mas concretamente, hay 3 pastelerías y un supermercado. Así que me decidí por este último, que es todo mas barato, y el dinero no está para que coman los pasteleros, que coman pasteles ya que saben hacerlos, ea. Cuando entré al supermercado, era flipante como me cantaban las tripas.. Puro concierto de heavy metal en mi estómago. Andaba y andaba, y con el ciego que llevaba y el hambre que tenía, no me enteraba ni de la mitad y no me decidía por coger ninguna cosa.. fiambres y cosas de charcutería? pf.. para nada.. tendría que coger número.. y lidiar con las abuelas embravecidas esperando su turno.. y armadas con muletas y bastones en forma de “?”, mejor que no.. encima no podía parar de reirme solo, y que me vieran partiéndome, podría ocasionar que pensaran que me reía de sus rulos, o de sus discapacidades, no no, eso solo a lo lejos, donde el radio de alcance de sus muletas no llegue.

Andando y andando por los pasillos cual laberinto, cometí el error de pasar 5 veces por el puesto de los jamones.. unos olores, unas oleadas de nuevas sensaciones, puf, mejor que limpiarse el culo con papel higiénico mojado (hecho relatado en el post “Experiencias de caca”). En fin, me decanté por una pizza.

Estuve 10 minutos dando vueltas alrededor del congelador de las pizzas, a ver si me entraban ganas de alguna, y nada oye, que no me decidía por ninguna, ya me estaba empezando a cabrear con mi barriga, la mu japuta.. abro el congelador, me decido a coger una al azar, no miro ni de que es, y marcho con paso decidido a la caja, una cola del copón, veo los estantes de los chicles.. “cojo algún paquetito? ni se te ocurra, para que te pase lo mismo que con las pizzas y termines abriéndote las venas por indecisión” borro totalmente esa idea de la cabeza.. bien, tan solo falta una persona delante mia para que toque mi turno, ya está colocando las cosas en la cinta.

“clink!” A mi cabeza viene una nota recordatoria “no comprar pizzas congeladas, puesto que no tienes horno ni microondas”

Joder! joder!! jodeeerrr!!!!!!!!!!!!!!!!! cagándome en mi puta vida y en mi nacimiento, pero sin parar de reirme, me voy a devolver la puta pizza al congelador.. que coño voy a comer?! estoy hasta los cojones, llevo media hora en el supermercado paseando un puto cesto con ruedas vacío.. Los de seguridad ya me vigilaban con un poco de sospecha.. bah, me decido a ir a por un par de litros, y una bolsa de patatas (eso nunca falla 🙂 )

Al llegar al pasillo de las birras.. veo a una madre demasiado joven/puta con dos crios de.. 6, 7 años, mas o menos, a cual de los dos mas feo, corriendo de un lado para otro y tocándole los cojones a la madre/puta. Yo sigo en mi cruzada para elegir alguna cerveza, y sin parar de reirme. Los niños se dieron cuenta, y se me acercaron con una curiosidad demasiado cabronil

– ¿ por qué te ries tanto?

– ¿no deberíais estar con vuestra madre?

– cuando nos contestes nos vamos.

No les hago ni puto caso, pero los muy cabrones han hecho que me ria mas, y empiezan a cuchichear de mi! que cabrones, putos niños sin educación. Comenzaron a señalarme y a reirse de mi en mis narices, y a echarme cosas en el cesto que yo no quería y las tenía que volver a colocar. Les dije que se estuvieran quietos, y siguieron con la broma.

– Dinos porqué te ries tanto y te dejamos tranquilo.

– .. Porque he fumado droga, quereis droga vosotros también?

Pf.. pa que diría nada.. se quedaron con la cara to blancuza, y con una expresión de gilipollas que hace que yo casi explote de risa, y de repente empezaron a gritar “mamá!! mamá!! este hombre nos está diciendo que si queremos drogaaa!!”

Que cabrones!!! eso no se hace!! como me la jugaron, tuve que dejar el cesto en mitad del pasillo, y no pude coger birras ni nada, y salí corriendo del supermercado por miedo a la madre/puta (seguro que la muy zorra se mete heroina delante de ellos).

Al final, después de perder casi una hora en el supermercado, salí cabreao, sin nada para comer, con una hambruna perruna, y con un ciegako del 15.

Que vida mas perra esta..